
Hay una misteriosa biblioteca , donde todo lo que existe desde el principio del mundo está conservado. Allí está escrita la historia de cada vida humana, de cada ser viviente , de cada suceso. Éstos libros son conocidos como Akasha,o también la expresión occidental ARCHIVOS AKÁSICOS.
El akasha es el libro de la vida del que habla el Apocalipsis., aunque no está probado científicamente, la hipótesis de que existe una colección de registro vibratorios de los sucesos que conciernen a nuestro planeta, comienza a interesar al mundo científico.
Que explicación tiene esto: la luz se desplaza en el tiempo y en espacio. Y en este marco, situado entre los dos, cada alma escribe el registro de sus actividades a través de las eternidades. Estas memorias están escritas gracias a la conciencia del alma. No solamente a través de su conocimiento consciente, no solamente en la materia, sino en el pensamiento.
Sobre el tiempo y el espacio están escritos los pensamientos, los hechos y gestos de cada entidad. Es lo que a veces se ha llamado el libro de la memoria de Dios.
Estos registros, no son exactamente como imágenes sobre una pantalla, ni como palabras escritas. Pero son energías que permanecen adquiridas en la vida de una entidad, y que son, como bien puede pensarse, indescriptibles en palabras.
¿de que fuente provienen , y como se pueden leer estas memorias del la actividades del pasado? ¿Cómo se puede saber que uno esta bien enterado de un recuerdo verdadero de un periodo del cual la historia no ha guardado testimonio escrito?
La entidad misma estudia la memoria de la Naturaleza en las rocas, las colinas, los arboles, en todo lo que se llama la genealogía de la naturaleza en si misma.
En otras palabras ,Es el registro que el espíritu imprime sobre esta película del tiempo y del espacio, a través de sus actividades físicas y espirituales.

El alfabeto emocional es un estudio que comenzó en EEUU con algunos ancianos saludables y concluyo que mas allá de las características biológicas, el denominador común de todos ellos radicaba en sus conductas y actitudes.
Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción un circuito hormonal que tendrá impacto en las 5 trillones de células que forman un organismo
Las conductas “S” : serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, producen secreción de serotonina.
Mientras que las conductas “R” : resentimiento, rabia, rencor, reproche, resistencias, represión, facilitan la secreción de CORTISOL, una hormona corrosiva para las células que acelera el envejecimiento.
Las conductas S generan actitudes “A” Animo, amor, aprecio, amistad.
Las conductas “R” por el contrario generan actitudes “D” depresión, desánimo, desesperación, desolación.
Con solo aprender éste alfabeto emocional, lograremos vivir mas tiempo y mejor, porque la “mala sangre” (mucho cortisol y poca serotonina) deterioran la salud posibilitan la enfermedad y aceleran el envejecimiento. El buen humor , en cambio, es clave para la longevidad saludable.

Está comprobado que la oración del padrenuestro es sinonimo de sanación. Para poder aplicarlos primero debemos saber que debemos curar. Para ellos daremos una explicacion de las glandulas endócrinas seguido de unos videos explicativos.
La glándulas endócrinas son el punto de contacto entre los tres cuerpos , el lugar donde se encarnan el espíritu y el alma, y por el cual estos últimos actúan en el cuero físico, por lo tanto si uno quiere curarse, toda curación ha de pasar por el sistema glandular.
El sistema glandular es la fuente de todas las actividades humanas, de todas las disposiciones , de todos los temperamentos, y de la diversidad de la naturaleza de las razas. El miedo, la cólera, la alegría, cualquiera de estas energías emocionales, están relacionadas con una actividad en las glándulas endocrinas, y producen secreciones (hormonales) que van a expandirse dentro del conjunto del organismo.
¿Cuáles son las funciones de éstas glándulas endocrinas?
El ojo, la nariz , el mismo cerebro, la tráquea, los bronquios, los pulmones, el corazón, el hígado, el bazo, el páncreas, no pueden tener su propio papel mas que gracias al sistema que les permite renovarse, es decir, el conjunto de funciones glandulares. De ahí el hecho de que este sistema endocrino esté influido por las actividades del alma. Y es aquí donde esta el don del creador del hombre, se puede ver fácilmente como las glándulas endocrinas están estrechamente relacionadas con la renovación de las células, con la degeneración , o con el rejuvenecimiento. Y esto se hace no solamente a través de las energías físicas, sino a través de las energías del cuerpo mental y del cuerpo espiritual , puesto que las energías glandulares son , podría decirse, las fuentes a partir de las cuales el alma puede habitar el interior de un cuerpo.
Entonces, a partir de éstas mini centrales de energía nuestro cuerpo mental y nuestro cuerpo espiritual pueden actuar sobre nuestro cuerpo físico. Es a partir de estas glándulas que se crea la enfermedad o la curación.
Los centros glandulares mayores (aquellos que secretan hormonas) son: la pineal, la pituitaria, el timo, la tiroides, las suprarrenales, las células de Leyden , las gónadas masculinas y femeninas. Hay otras glándulas en el organismo pero corresponden a lo que la tradición hindú llama “los chakras”. Todas las energías espirituales y mentales pasan por estos chakras, que son las claves de la personalidad humana.
Cada una de estas glándulas corresponde no solamente a una función precisa, sino a una vibración coloreada y tonal, a un elemento de la tierra , a un signo astrológico y a la influencia de un planeta.
Repasemos un poco cada una:
La pituitaria es la glándula mas alta del cuerpo, esta relacionada con la luz y se desarrolla en el silencio.
La pineal es el punto de arranque de la construcción del embrión en el seno de la madre.
La tiroides entra en acción cuando debe tomarse una decisión y actuar.
El timo corresponde al corazón.
Las suprarrenales son nuestro centro emocional y actúa sobre el plexo solar.
Las células de Lyden son el centro de equilibrio masculino –femenino.
Las gónadas son el motor del cuerpo físico.
La enfermedad llega al cuerpo a través de los venenos segregados en los centros glandulares por las actitudes negativas. Inversamente, se podría provocar la curación trabajando en un sentido positivo sobre estos centros glandulares. Se debe actuar sobre ellos, reanimarlos, reparar sus energías en movimiento, despertarlos.
Para ellos como lo dijimos anteriormente, se utiliza la meditación. ¿Cómo meditaremos para poder sanarnos? Cada verso del padrenuestro corresponde a uno de estos centros glandulares, y la recitación meditativa de esta plegaria puede tener un efecto dinamizante sobre las glándulas enfermas. Hay que sentir la oleada de las significaciones de cada versículo, sentir que corren a través de nuestro cuerpo físico, entonces podremos sentir la curación.
Padre nuestro, que estas en los cielos (abre la pituitaria)
Santificado sea Tu Nombre (abre la glándula pineal)
Venga a nosotros Tu Reino (abre la tiroides)
Hágase Tu Voluntad, así en la Tierra (abre el timo)
Como en el cielo (abre la tiroides)
El nuestro de cada día danos hoy (Abre las Gónadas)
Y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden (abre las suprarrenales)
Y no nos dejes caer en la tentación (abre las células de Lyden)
Mas líbranos del mal (abre el timo)
Puesto que Tuyo es el Reino (abre la tiroides)
El Poder (abre la glándula pineal)
Y la Gloria (abre la pituitaria)
Por los siglos de los siglos
Amen
Espero que puedan aplicarlo.
Como empezar a cambiar nuestro pensamiento a favor de cada uno, lo principal es conocer sobre el tema:
Su cuerpo se mantiene de acuerdo con el cerebro y su pensamiento colectivo, pues cada pensamiento que permite que entre en su cerebro electrifica y alimenta cada célula del mismo.
El éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realización progresiva de unas metas dignas. El éxito es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el éxito, incluyendo la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere mucho esfuerzo, y que muchas veces se logra a expensas de los demás. Necesitamos acercarnos de una manera más espiritual al éxito y a la riqueza, que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros. Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en armonía con la naturaleza para crear con espontaneidad, alegría y amor.
El éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material es solamente uno de sus componentes. Además, el éxito es una travesía, no un destino en sí. Sucede que la abundancia material, en todas sus manifestaciones, es una de las cosas que nos permite disfrutar más la travesía. Pero el éxi¬to también se compone de salud, energía, entu¬siasmo por la vida, realización en las relaciones con los demás, libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sensación de bienestar y paz. Pero ni siquiera experimentando todas estas cosas podremos realizarnos, a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos adentro. En realidad, somos la divinidad disfrazada, y el espíritu divino que vive dentro de nosotros en un estado embrionario busca materializarse plenamente. Por tanto, el éxito verdadero consiste en experimentar lo milagroso. Es el despliegue de la divinidad dentro de nosotros. Es percibir la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos, en cualquier cosa que veamos: en los ojos de un niño, en la belleza de una flor, en el vuelo de un pájaro. Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad no de vez en cuando sino en todo momento comprenderemos el verdadero significado del éxito.
A continuación podrán ver el documental las 7 leyes del exito y poder ustedes aplicarlos a sus vidas.

Lo que sigue es el fragmento de una entrevista al alemán Eckhart Tolle quién nos propone, acceder a un conocimiento interno que no pertenece al orden de la mente: "no eres lo que piensas, deja de identificarte con la mente".
Eckhart fue investigador y supervisor en la Universidad de Cambridge. A los veintinueve años experimentó una profunda transformación espiritual que cambió su vida. Dedicó los años siguientes a comprender, integrar y profundizar esa transformación, que marcó el comienzo de un intenso viaje interior.
Entre sus libros se destacan "El Poder del Ahora" y “El silencio habla".
Eckhart nos propone mirar dentro de nosotros mismos y liberarnos de las trabas que nos pone la mente. No ver las cosas como uno las piensa sino como realmente son ya que todo lo que nos rodea no proviene de nuestra mente que lo único que hace es darnos una percepción, pero nunca mostrarnos la realidad de las cosas. Encontrar la verdadera riqueza dentro de uno. La riqueza material es una falsa riqueza. Sino no podríamos comprender como personas que lo tienen todo, materialmente hablando, sean seres infelices e incompletos y personas materialmente despojadas de todo vivan en gran armonía con la vida y en constante conexión con la fuerza creadora. Uno es parte del todo, no es externo, no podemos seguir percibiéndonos como externos a lo que nos circunda. No se puede vivir desde el concepto de la externalidad, concepto que solo no los da nuestra mente, sino que debemos dejar de oír nuestra mente. Solo así podremos encontrar la verdadera conciencia del ser que finalmente nos hará llegar a la iluminación, idea central en la obra de Eckhart. Vivir el ahora, entender que solo eso podemos vivir, experimentar, ni siquiera manejar. Entender que todo está en perfecto equilibrio y nuestra mente es la que nos juega en contra. En definitiva, ni somos lo que vemos, ni somos lo que pensamos ni somos diferentes de nada. Somos parte del todo y así debemos entenderlo pero con la mente quieta.
Pregunta: ¿Qué es la Iluminación?
Eckhart Tolle: Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. "¿Tienes algunas monedas?", murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra. "No tengo nada que darte", respondió el extraño. Y luego preguntó, "¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?". "Nada", replicó el mendigo, "sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez has mirado en su interior?", preguntó el extraño. "No", respondió el mendigo, "¿Para qué? No hay nada adentro". "Echa una ojeada", insistió el extraño. El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.
Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.
"Pero no soy un mendigo", te puedo oír decir.
Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza -la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar-, son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud -para la validación, la seguridad o el amor-, mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.
La palabra "iluminación" evoca la idea de algún logro sobrehumano, y al ego le gusta verlo así; sin embargo, se trata simplemente de tu estado natural sentido de unión con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, eres tú en esencia y que, sin embargo, es mucho más grande que tú. Es el encuentro de tu verdadera naturaleza, más allá de nombres y formas. La incapacidad de encontrar esta conexión da origen a la ilusión de separación de ti mismo y del mundo que te rodea. Te percibes entonces a ti mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el temor, y el conflicto -interno y externo- se vuelve habitual.
Me gusta la sencilla manera en que el Buda define el estado de iluminación: "el fin del sufrimiento". ¿Hay acaso algo sobrehumano en esto? Por supuesto, como definición es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. Pero, ¿qué es lo que queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio al respecto, y su silencio implica que tendrás que descubrir eso por ti mismo. Utiliza una definición negativa, de modo que la mente no pueda transformarlo en algo en qué creer o en algún logro sobrehumano, en una meta que te sea imposible alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas sigue creyendo que la iluminación es para el Buda -no para ellos- al menos por esta vida.
Pregunta: Utilizaste la palabra "Ser". ¿Puedes explicar a qué te refieres con eso?
Eckhart Tolle: El Ser es la Vida Única eterna y omnipresente que se encuentra más allá de las innumerables formas de vida que se hallan sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo se halla más allá sino en la profundidad de cada forma, como su esencia más interna, invisible e indestructible. Esto significa que eso está a tu alcance ahora, como tu naturaleza más verdadera, tu yo más profundo. Pero no intentes comprenderla con la mente. No trates de comprenderla. Sólo puedes conocerla cuando la mente está quieta. Cuando estás presente, cuando tu atención se halla en forma total e intensa en el Ahora, podrás sentir al Ser, pero nunca podrá ser comprendido con la mente. Tomar nuevamente conciencia del Ser y vivir en ese estado de "conciencia sentida" es la iluminación.
Pregunta: Cuando dices Ser, ¿estás hablando de Dios? Y si lo estás, ¿por qué no usas esa palabra?
Eckhart Tolle: La palabra "Dios" ha perdido completamente su significado, a través de miles de años de mal uso. La utilizo a veces, muy escasamente. Por "mal uso", me refiero a que personas que nunca han tenido siquiera un atisbo del ámbito de lo sagrado, de la infinita inmensidad existente detrás de esa palabra, la utilizan con gran convicción, como si supieran de lo que hablan. O bien, argumentan en su contra, como si supieran qué es lo que están negando. Este mal uso origina creencias, afirmaciones e ilusiones egóticas absurdas, como "Mi Dios o nuestro Dios es el único dios verdadero, y el tuyo es falso", o la famosa frase de Nietzche: "Dios ha muerto".
La palabra Dios se ha transformado en un concepto cerrado. Apenas la palabra es pronunciada, se forma una imagen mental -quizás ya no de un anciano de barba blanca-, pero sigue siendo una representación mental de alguien o algo fuera de ti; y, sí, casi inevitablemente un algo o alguien masculino.
Ni "Dios" ni el "Ser" ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que se halla detrás de la palabra, de modo que la única pregunta importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo en cuanto a permitirte experimentar Aquello a lo cual apunta. ¿Apunta acaso más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendente, o se presta muy fácilmente a transformarse en nada más que una idea, una creencia en tu cabeza, un ídolo mental?
La palabra "Ser" no explica nada, pero tampoco la palabra "Dios". "Ser", sin embargo, tiene la ventaja de ser un concepto abierto: no reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de él. Nadie puede adjudicarse la posesión exclusiva del Ser. Es tu esencia misma, y te es accesible de inmediato como la sensación de tu propia presencia, la sensación de "Yo soy" previa a "Yo soy esto o lo otro". Así que sólo hay un pequeño paso entre la palabra "Ser" y experimentar el Ser.
Pregunta: ¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar esta realidad?
Eckhart Tolle: La identificación con tu mente, lo que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. No poder dejar de pensar es una espantosa calamidad, pero no nos damos cuenta de esto porque casi todo el mundo la sufre, así que es considerada "normal". Este ruido mental incesante te impide hallar ese dominio de quietud interna que es inseparable del Ser. Esto también crea un falso "yo" -fabricado por la mente-, que extiende una sombra de temor y sufrimiento. Examinaremos todo eso en más detalle más adelante.
El filósofo Descartes creyó haber encontrado la verdad más fundamental cuando formuló su famosa frase: "Pienso, luego existo". De hecho, expresó con eso el error más fundamental: igualar el pensar con el Ser y la identidad con el pensar. El pensador compulsivo -y casi todo el mundo lo es- vive en un estado de aparente separación, en un insanamente complejo mundo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente. La iluminación es un estado de "completitud", de "ser uno", y por tanto se está en paz. Se es uno con la vida en su aspecto manifiesto -el mundo- así como con tu yo más profundo y la vida no manifiesta -uno con el Ser-. La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del continuo conflicto interno y externo, sino también el fin de la horrible esclavitud del pensar incesante. ¡Qué increíble liberación es!
Identificarte con tu mente genera una cortina opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que impiden toda relación verdadera. La cortina se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y los demás hombres y mujeres, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios. Es esta cortina de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que hay un tú y un "otro" enteramente separado. Olvidas entonces la realidad esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y las formas separadas, eres uno con todo lo que existe. Con "olvidas", me refiero a que ya no logras sentir esta unión como una realidad evidente por sí misma. Puedes creer que es así, pero ya no sabes si lo es o no. Una creencia puede ser tranquilizadora. Sólo es liberadora, sin embargo, a través de tu propia experiencia.
Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad se presenta cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo con que las células se dividan y multipliquen en el cuerpo, pero cuando este proceso prosigue en forma independiente del organismo completo, las células proliferan y tendremos una enfermedad.
La mente es un instrumento soberbio si la usamos correctamente. Si se le usa en forma incorrecta, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para ser más preciso, no se trata tanto de que uses tu mente del modo incorrecto -en general no las usas para nada-. Ella te usa. Ésa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el delirio. El instrumento se ha apropiado de ti.
Pregunta: No estoy enteramente de acuerdo. Es cierto que pienso mucho sin sentido alguno -como la mayoría de las personas-, pero aún puedo utilizar mi mente para lograr cosas, y hago eso todo el tiempo.
Eckhart Tolle: Sólo porque puedes resolver un acertijo de palabras o construir una bomba atómica, no significa que puedes utilizar tu mente. Tal como a los perros les encanta morder huesos, a la mente le encanta hincarle sus dientes a los problemas. Es por eso que resuelve acertijos y construye bombas atómicas. A ti no te interesan esas cosas. Permíteme preguntarte esto: ¿puedes liberarte de tu mente cada vez que quieres? ¿Has hallado el botón que detiene todo el mecanismo?
Pregunta: ¿Te refieres a dejar de pensar? No, no puedo hacerlo, excepto quizás por unos instantes.
Eckhart Tolle: Entonces la mente te utiliza a ti. Inconscientemente, te has identificado con ella, de modo que ni siquiera te das cuenta de que eres su esclavo. Es casi como si fueses poseído sin darte cuenta: crees que la entidad que se posesionó de ti eres tú mismo. La libertad se inicia dándote cuenta de que no eres esa entidad que se posesionó de ti -el pensador- Saber esto te permite observar a la entidad. Apenas comienzas a observar al pensador, comienza a activarse un nivel más alto de conciencia. Comienzas entonces a darte cuenta de que hay un enorme ámbito de inteligencia más allá del pensamiento, y que ese pensamiento es sólo un diminuto aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior- tienen su origen más allá de la mente. Comienzas a despertar.
